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La depresión es una de las principales causas de discapacidad en el mundo

de Administrador TTE - martes, 5 de septiembre de 2017, 17:19
 

La depresión es 1,5 veces más común entre las mujeres que en los hombres. Crédito: Adam Kuylenstierna  Getty Images

La depresión es una de las principales causas de discapacidad en el mundo

Por Stephanie Nebehay

La OMS estima que alrededor de 332 millones de personas sufrieron desórdenes depresivos en 2015. Mujeres, jóvenes y ancianos son los más propensos a padecerlos.

Más de 4 por ciento de la población mundial vive con depresión, y las mujeres, los jóvenes y los ancianos son los más propensos a sus efectos que pueden provocar discapacidad, dijo el jueves la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Unos 322 millones de personas sufrieron desórdenes depresivos en 2015, un aumento de un 18,4 por ciento en una década, ya que la gente vive más años, dijo la agencia de Naciones Unidas en un reporte.

Las pérdidas económicas globales superan 1 billón de dólares anuales, dijo la OMS, refiriéndose a la pérdida de productividad debido a la apatía o falta de energía que lleva a una incapacidad para funcionar en el trabajo o lidiar con la vida diaria.

"La depresión es lo que contribuye en mayor parte a años vividos con discapacidad. Por lo que es una causa principal de discapacidad en el mundo actualmente", dijo el doctor Dan Chisholm, del Departamento de Salud Mental y Abuso de Sustancias de la OMS, en una conferencia de prensa.

La depresión es 1,5 veces más común entre las mujeres que en los hombres, añadió. Otros 250 millones de personas sufren de desórdenes de la ansiedad, incluyendo fobias, ataques de pánico, comportamiento obsesivo compulsivo y estrés post traumático, dijo el reporte.

Un 80 por ciento de los afectados con enfermedades mentales viven en países de bajos y medianos ingresos. Tres grupos etarios son particularmente vulnerables a la depresión: jóvenes, mujeres embarazadas y posparto -a un 15 por ciento se le diagnosticará depresión-, y los ancianos.

Los jubilados también son susceptibles. "Cuando dejamos de trabajar o perdemos a nuestra pareja nos volvemos más débiles, más sujetos a enfermedades físicas y desórdenes como la depresión se convierten en más comunes", dijo Chisholm.

Unas 800.000 personas mueren cada año por suicidios, una "cifra bastante horrorosa", dijo Chisholm. "Es más común en hombres en países de altos ingresos pero más común entre mujeres en países de bajos y medianos ingresos", añadió.

 

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La obesidad como una adicción

de Administrador TTE - viernes, 31 de marzo de 2017, 03:34
 

La obesidad como una adicción

Autores: Taylor V, Curtis C, Davis CCanadian Medical Association Journal 182(4):327

Las causas de la obesidad son complejas y específicas para cada persona; en algunos individuos, podría reflejar una conducta adictiva.

 Introducción

Si bien las causas de la obesidad son muy diversas, el consumo excesivo de alimentos representa un factor fundamental. Cuando el consumo se torna compulsivo y descontrolado, a menudo se lo considera una “adicción alimentaria”; este concepto, sin embargo, ha motivado mucho debate, tanto en términos clínicos como científicos.

La adicción a los alimentos, incluso en ausencia de consecuencias desfavorables, sociales y sobre la salud, parece reflejar el patrón adictivo a ciertos componentes de la dieta y es similar al comportamiento adictivo para otras sustancias. Tanto los alimentos como los fármacos inducen tolerancia en el transcurso del tiempo, de modo que se requieren cantidades más importantes para alcanzar o mantener la intoxicación o la saciedad.

En ambos casos, también, la interrupción del consumo se asocia con síntomas de abstinencia, como distrés o disforia. La incidencia de recaídas es común en ambas situaciones. Debido a que los síntomas vinculados con la adicción a los alimentos son similares a los definidos en el Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (cuarta edición) para el abuso de sustancias y la dependencia, algunos grupos consideran que la adicción a los alimentos debería considerarse una enfermedad psiquiátrica.

► Definición de adicción

Clásicamente, el término de adicción se utilizó para aquellas sustancias que inducen la activación de las vías mesolímbicas de la recompensa; sin embargo, más recientemente el concepto fue ampliado, de modo que actualmente incluye los "comportamientos adictivos". De hecho, el sistema mesolímbico asociado con la recompensa también es activado por actividades placenteras adictivas.

Los estudios por imágenes revelaron que diversas regiones específicas del sistema mesolímbico, entre ellas el núcleo caudado, el hipocampo y la ínsula, se activan en presencia de drogas y alimentos y, a su vez, inducen la liberación de dopamina del estriado, un neurotransmisor que cumple funciones decisivas en el sistema de la recompensa. Los opiáceos endógenos también son importantes en este sistema; se activan fundamentalmente en respuesta a la ingesta de alimentos dulces. Se ha visto que la naltrexona reduce el consumo compulsivo de alimentos y drogas.

Los agonistas inversos del sistema endocannabinoide han sido utilizados para el tratamiento de las adicciones a drogas ilícitas y para la reducción del peso corporal. Los pacientes sometidos a cirugía bariátrica por obesidad pueden presentar, después, comportamientos adictivos para otras sustancias, un fenómeno que se conoce como "transferencia de adicciones".

► Alimentos adictivos

Se ha sugerido que los alimentos más apetitosos, por ejemplo los muy dulces, los muy salados y aquellos con alto contenido de grasas, son capaces de generar un comportamiento adictivo, similar al que inducen ciertas drogas. Si bien este fenómeno pudo haber sido beneficioso en otros tiempos, por la conversión rápida en energía, en las últimas generaciones, el entorno alimenticio ha variado de manera considerable. Las nuevas tecnologías modifican ciertos productos con la finalidad de hacerlos más “agradables” y competitivos en el mercado. En este caso, la capacidad de brindar recompensa también se incrementa. Los alimentos hipercalóricos y ricos en grasas son, en la actualidad, muy abundantes y muy accesibles en las sociedades occidentales. A diferencia de las drogas de uso ilícito, el consumo de alimentos es relativamente económico y legal, con lo cual se favorecen, de manera importante, las conductas adictivas relacionadas.

No todas las personas que consumen drogas se tornan adictas; de la misma manera, no todos los individuos expuestos a alimentos ricos en calorías y grasas adoptan un comportamiento adictivo. Estas diferencias en la susceptibilidad obedecerían, al menos en parte, a la predisposición genética y a la adaptación cerebral al uso excesivo en el transcurso del tiempo, especialmente mediante la menor expresión de receptores dopaminérgicos D2, vinculados con el comportamiento adictivo.

La vulnerabilidad también puede relacionarse con los rasgos de la personalidad. En este contexto, los sujetos obesos tienden a ser más sensibles a la recompensa y el castigo y a presentar conductas más impulsivas, por mecanismos que difieren de aquellos que motivan la ingesta fisiológica de alimentos. Los alimentos muy apetitosos, al igual que otras sustancias adictivas, pueden generar placer y reducir el dolor. También se ha visto que la ingesta de alimentos puede utilizarse como un método de automedicación, en respuesta a los estados emocionales negativos, como la depresión, la ansiedad, la soledad, el aburrimiento, el enojo y los conflictos interpersonales.


► Conclusión

Sin duda, las elecciones personales también explican por qué un subgrupo de pacientes con obesidad perpetúa el conflicto que genera el seguir comiendo o deja de hacerlo. Si se acepta que la obesidad es una adicción, el abordaje de los sujetos con obesidad debería modificarse considerablemente; de hecho, la búsqueda de adicciones debería formar parte obligada del estudio de estos enfermos.

En el caso de los pacientes con obesidad sometidos a cirugía bariátrica, la conducta adictiva podría constituir un factor pronóstico posoperatorio; además, explicaría la falta de éxito de los programas destinados a modificar, de manera saludable, el estilo de vida, en ausencia de tratamiento farmacológico o estrategias psicológicas, con el objeto de modificar el componente adictivo de la enfermedad. En los modelos con animales existen superposiciones importantes entre los fármacos que interfieren con el abuso por alimentos y por drogas, utilizados para el tratamiento de ambas patologías.

En este nuevo escenario, el concepto de “culpabilidad” habitualmente aplicado a los enfermos con obesidad debe ser revalorado. Aunque en el contexto de la medicina convencional es esperable la falta de aceptación de que la ingesta excesiva y compulsiva de alimentos sea una adicción, el papel que tienen la vulnerabilidad biológica y los desencadenantes ambientales no puede ignorarse.

♦ SIIC- Sociedad Iberoamericana de Información Científica

Link: http://www.intramed.net

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La obesidad cuadruplica el riesgo de diabetes 2 en niños y adolescentes

de Administrador TTE - viernes, 5 de mayo de 2017, 04:35
 

Imperiosa necesidad de la prevención

La obesidad cuadruplica el riesgo de diabetes 2 en niños y adolescentes

Autor: Mary Elizabeth Dallas MedlinePlus

Alrededor de 415 millones de personas de todo el mundo tienen la enfermedad, que es costosa, pero se puede prevenir

Casi 13 millones de niños y adolescentes estadounidenses son obesos, y una nueva investigación muestra que quizá tengan cuatro veces más probabilidades que los niños con un peso sano a haber desarrollado diabetes tipo 2 a los 25 años de edad.

Entre 2002 y 2005, hubo 3,600 casos al año de diabetes tipo 2 en los niños y adolescentes de EE. UU., según el informe Hechos y Cifras Endocrinas de la Sociedad Endocrina (Endocrine Society). Un estudio de gran tamaño de niños británicos produjo resultados similares, anotaron los investigadores.

"A medida que la prevalencia de la obesidad y el sobrepeso ha aumentado rápidamente, una cantidad cada vez mayor de niños y adultos jóvenes han sido diagnosticados con diabetes en Reino Unido desde principios de los 90", comentó el coautor del estudio, Ali Abbasi, investigador en el Colegio del Rey de Londres.

Para el estudio, publicado en la edición del 25 de abril de la revista Journal of the Endocrine Society, los investigadores revisaron los expedientes de salud de 375 consultorios de medicina general en Reino Unido.

El equipo comparó el estatus de diabetes con el índice de masa corporal (IMC) de unos 370,000 niños de 2 a 15 años de edad. El IMC es una medida que se usa para determinar si una persona tiene un peso sano para su estatura.

El estudio encontró que 654 jóvenes fueron diagnosticados con diabetes tipo 2 y 1,319 con diabetes tipo 1 entre 1994 y 2013. Casi la mitad de los que tenían diabetes tipo 2 eran obesos. Pero no hubo un vínculo entre la obesidad y las tasas de diabetes tipo 1, una enfermedad autoinmune, anotaron los investigadores.

"La diabetes impone una carga muy pesada en la sociedad porque la afección es común y tratarla es costoso", dijo Abbasi en un comunicado de prensa de la Sociedad Endocrina. "Los estimados indican que uno de cada once adultos tiene diabetes tipo 2, lo que equivale a unos 415 millones de personas en todo el mundo. Dado que la diabetes y la obesidad son prevenibles desde principios de la vida, con algo de suerte nuestros hallazgos y otras investigaciones motivarán al público y a los legisladores a invertir y a participar en los esfuerzos de prevención de la diabetes".

FUENTE: The Endocrine Society

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Las bacterias más peligrosas del mundo

de Administrador TTE - lunes, 24 de julio de 2017, 03:50
 

La bacteria Staphylococcus aureus es catalogada tiene una "prioridad elevada" debido a su resistencia a la meticilina y a la vancomicina. Crédito: R Parulan Jr. Getty Images

La OMS emitió la lista de las bacterias más peligrosas del mundo

por Kate Kelland | Reuters

La agencia de salud de las Naciones Unidas aseguró que deben desarrollarse de forma urgente nuevos fármacos para combatir a 12 familias de bacterias mortales que son resistentes a muchos antibióticos. 

La Organización Mundial de la Salud dijo el lunes que deben desarrollarse urgentemente nuevos fármacos para combatir a 12 familias de bacterias, a las que consideró "patógenos prioritarios" y una de las mayores amenazas a la salud humana.

La agencia de salud de Naciones Unidas dijo que muchos microbios ya se han convertido en superbacterias mortales que son resistentes a muchos antibióticos.

Las bacterias "tienen habilidades para encontrar nuevas formas de resistir el tratamiento", dijo la OMS, y también pueden transmitir material genético que permite que otras bacterias no respondan a los fármacos.

Los gobiernos necesitan invertir en investigación y desarrollo para encontrar nuevos medicamentos a tiempo, porque no se puede confiar en el aporte de las fuerzas del mercado para combatir a los microbios, añadió.

"La resistencia a los antibióticos está creciendo y nos estamos quedando sin opciones de tratamiento", dijo Marie-Paule Kieny, directora general adjunta de la OMS para los sistemas de salud y la innovación.

"Si dejamos a las fuerzas del mercado por sí solas, los nuevos antibióticos que necesitamos con más urgencia no van a estar a tiempo", agregó.

En las últimas décadas, las bacterias resistentes a los fármacos, como el estafilococo dorado (MRSA) o el Clostridium difficile, se han convertido en una amenaza para la salud mundial, mientras que cepas de superbacterias de infecciones como la tuberculosis y la gonorrea son ahora intratables.

PATÓGENOS PRIORITARIOS

La lista de "patógenos prioritarios" publicada por la OMS tiene tres categorías -crítica, alta y mediana-, según la urgencia con que se necesitan los nuevos antibióticos. El grupo crítico incluye bacterias que representan una amenaza particular en hospitales, hogares de ancianos y otros centros de atención.

A continuación la lista completa:

Prioridad 1: CRÍTICA

Acinetobacter baumannii, resistente a los carbapenémicos

Pseudomonas aeruginosa, resistente a los carbapenémicos

Enterobacteriaceae, resistentes a los carbapenémicos, productoras de ESBL

Prioridad 2: ELEVADA

Enterococcus faecium, resistente a la vancomicina

Staphylococcus aureus, resistente a la meticilina, con sensibilidad intermedia y resistencia a la vancomicina

Helicobacter pylori, resistente a la claritromicina

Campylobacter spp., resistente a las fluoroquinolonas

Salmonellae, resistentes a las fluoroquinolonas

Neisseria gonorrhoeae, resistente a la cefalosporina, resistente a las fluoroquinolonas

Prioridad 3: MEDIA

Streptococcus pneumoniae, sin sensibilidad a la penicilina

Haemophilus influenzae, resistente a la ampicilina

Shigella spp., resistente a las fluoroquinolonas

Link: https://www.scientificamerican.com

 

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Las bebidas energéticas y el riesgo cardiovascular

de Administrador TTE - martes, 9 de mayo de 2017, 17:02
 

Pueden ocasionar arritmias

Las bebidas energéticas y el riesgo cardiovascular

Las populares bebidas también afectan a la presión arterial durante horas

por MedlinePlus | Fuente: IntraMed

El aceleramiento que dan las bebidas energéticas pueden provocar cambios malsanos en el ritmo cardiaco y en la presión arterial que no ocurren con otras bebidas que contienen cafeína, sugiere un nuevo ensayo de tamaño reducido.

La mezcla de cafeína, azúcar y estimulantes herbales que contienen las bebidas energéticas podría provocar cambios en el sistema eléctrico del corazón que promueven un ritmo cardiaco anómalo y potencialmente peligroso, encontraron los investigadores.

Las bebidas energéticas también crean un aumento más duradero en la presión arterial de una persona, en comparación con la cafeína, sugieren los resultados del ensayo clínico.

"Los consumidores deben ser conscientes de que tomar una bebida energética no es lo mismo que beber café o un refresco. Hay diferencias", dijo la investigadora líder, Emily Fletcher, comandante de vuelo adjunta de farmacia en el Centro Médico David Grant de la U.S.A.F. en la Base Travis de la Fuerza Aérea, en California.

 

"Recomendaría solo un consumo moderado de las bebidas energéticas, y una evitación particular por parte de las personas con enfermedad cardiaca subyacente o hipertensión, o durante actividades que también aumenten la presión arterial y la frecuencia cardiaca, como el ejercicio o los deportes", continuó Fletcher.

Pero no todos concurrieron con las conclusiones de los autores del nuevo estudio.

El Dr. Gordon Tomaselli, vocero de la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association), apuntó que el estudio tuvo pocos participantes, y considera que las bebidas energéticas probablemente sean inocuas para los adultos sanos.

El estudio incluyó a 18 voluntarios sanos de la base aérea de EE. UU. que tenían de 18 a 40 años de edad. Los militares decidieron investigar los efectos de estas bebidas porque tres cuartas partes del personal de la base habían consumido una bebida energética y alrededor de un 15 por ciento bebían tres latas al día cuando estaban desplegados, apuntó Fletcher.

Los voluntarios se dividieron en dos grupos. Se pidió a la mitad que bebieran 32 onzas (950 mililitros) de una bebida energética disponible para la venta que contenía 108 gramos de azúcar y 320 miligramos de cafeína, y varios ingredientes herbales. La otra mitad recibió una bebida de control que contenía 320 miligramos de cafeína, 40 mililitros de jugo de lima y 140 mililitros de jarabe de cereza en agua carbonatada.

Entonces, los investigadores observaron su actividad cardiaca y su presión arterial durante hasta seis horas después de que consumieran la bebida, y realizaron un examen de seguimiento al día siguiente.

Aparte de la cafeína, no se anticipaba que ningún otro ingrediente en la bebida de control tuviera ningún efecto sobre el ritmo cardiaco o la presión arterial, dijeron los investigadores.

Seis días tras la ronda inicial, los dos grupos cambiaron de bebidas, y los efectos se estudiaron una vez más.

Los electrocardiogramas revelaron que las bebidas energéticas provocaron un aumento de 10 milisegundos en el intervalo QT corregido: el tiempo que las cámaras inferiores del corazón tardan en volver a polarizarse y prepararse para generar otro latido cardiaco.

"Si ese intervalo, que se mide en milisegundos, es demasiado corto o demasiado largo, puede hacer que el corazón lata de forma anómala", explicó Fletcher. Ese ritmo cardiaco anómalo puede ser potencialmente mortal, y aumenta el riesgo de ataque cardiaco o accidente cerebrovascular.

Para dar perspectiva a la diferencia de 10 milisegundos, los medicamentos que afectan al intervalo QT corregido por 6 milisegundos llevan advertencias sobre el efecto en las etiquetas del producto, señaló Fletcher.

Tanto la bebida energética como la bebida de control con cafeína provocaron un aumento similar en la presión arterial, pero tras seis horas la presión arterial en el grupo de control casi había vuelto a la normalidad, mientras que la del grupo de la bebida energética seguía estando ligeramente elevada.

 

"Una presión arterial alta prolongada lo pone en un mayor riesgo de ataque cardiaco y accidente cerebrovascular", advirtió Fletcher. "Uno de cada tres estadounidenses tiene hipertensión. Eso es un tercio de nuestra población, que empeoraría su problema si consumiera bebidas energéticas".

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU. en general considera que la cafeína en dosis de menos de 400 miligramos es segura, pero las bebidas energéticas con frecuencia combinan la cafeína con mezclas propias, anotaron los investigadores.

Pero Tomaselli, que también es jefe de la División de Cardiología del Hospital Johns Hopkins, en Baltimore, anotó que los cambios detallados por los investigadores fueron relativamente pequeños.

"No estoy muy convencido de que el estudio haga mucho por probar" de forma definitiva que las bebidas energéticas sean dañinas para el corazón, dijo.

Se dice a las personas con problemas cardiacos que eviten esas bebidas, pero la mayoría de personas jóvenes y sanas deberían poder tomarlas de forma segura, planteó.

"Se observan efectos cardiovasculares con estas bebidas, pero las probabilidades de tener un evento cardiaco adverso importante son mucho más altas en alguien que está predispuesto", dijo Tomaselli. "De lo que hay que preocuparse es de los casos raros de jóvenes que tienen una susceptibilidad y que no tienen ni idea de que la tienen".

Pero en general, Tomaselli cree que la gente puede aumentar su energía a través de otros medios más seguros.

"Aconsejaría dormir más y probar a hacer ejercicio si necesita más energía, en lugar de intentar añadir un estimulante", dijo Tomaselli. "También recomendaría probar el café en lugar de una bebida energética". 

 

El ensayo clínico se publicó el 26 de abril en la revista Journal of the American Heart Association.

FUENTES: Emily Fletcher, Pharm.D., deputy pharmacy flight commander, David Grant U.S.A.F. Medical Center, Travis Air Force Base, Calif.; Gordon Tomaselli, M.D., chief, cardiology, Johns Hopkins Medicine, Baltimore; April 26, 2017, Journal of the American Heart Association

Link: http://www.intramed.net

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Lesiones abdominales en el “encontrado caído”

de Administrador TTE - viernes, 14 de agosto de 2015, 00:21
 

Lesiones abdominales en el “encontrado caído”

Autor: Ko A, Zaw AA, Barmparas G, Hoang DM, Murry JS, Li T, Ashrafian S, McNeil NJ, Margulies DR, Ley EJ http://www.journalacs.org/article/S1072-7515(15)00229-X/abstract

El objetivo de este estudio fue caracterizar la utilidad de tomografía computada abdomino-pelviana y la ecografía, cuando se evalúan las lesiones abdominales en pacientes que se presentan con diagnóstico de “encontrado caído”.

Comentario y resumen: Dr. Rodolfo Altrudi

Introducción

Un paciente encontrado inconsciente en el piso desafía las habilidades diagnósticas y terapéuticas en el área de trauma. Sin los antecedentes del paciente, el manejo podría ser quirúrgico o médico [1]. Las causas del estado mental alterado pueden ser de naturaleza toxicológica, metabólica, infecciosa, psicológica o neurológica [2-4], o multifactorial, tal como un paciente intoxicado que se cayó [5].

Los pacientes añosos tienen especialmente la probabilidad de presentarse con lesiones más severas cuando el mecanismo es desconocido [6-8]. A menudo, la descripción del evento desencadenante, mecanismo y hallazgos provistos por el personal prehospitalario, guían la evaluación inicial y la resucitación [9,10]. Dado que esa información contextual está ausente en los pacientes sin un mecanismo claro de lesión [1], los mismos son designados en la admisión al departamento de emergencia (DE), como “encontrados caídos”. Los pacientes que se encuentran caídos requieren recursos significativos para un adecuado triage, diagnóstico, resucitación y tratamiento definitivo [1], debido a la gran agudeza necesaria para evitar retrasos y errores de diagnóstico [11,12].

Para evaluar el trauma abdominal o pelviano en el paciente hallado caído, la tomografía computada (TC) de abdomen/pelvis (AP) es altamente sensitiva para detectar la mayoría de las lesiones, evaluar los órganos sólidos e identificar aire o líquido intraperitoneal [13-20], mientras que la ecografía abdominal es rápida, portable y no invasiva [21,22].

La ecografía abdominal fue incorporada dentro del entorno de resucitación aguda en la década de 1990 [23,24], y la ecografía FAST (Focused Assessment with Sonography for Trauma) mejoró el manejo del trauma abdominal, resultando en un aumento significativo de su uso [21,22,25,26]. Tanto la TC AP como la FAST son complementos invaluables en el manejo del trauma abdominal cuando se usan selectivamente, basado en una combinación de estado hemodinámico y hallazgos clínicos [22].

Dado que existe una falta de guías en relación con el uso apropiado de las imágenes en el paciente hallado caído, los autores de este trabajo buscaron investigar el valor de esos estudios en esa población [11].  El objetivo de este estudio fue caracterizar la utilidad de la TC AP y la FAST, cuando se evalúan las lesiones abdominales, en pacientes que se presentan con diagnóstico de “encontrado caído”. Loa autores hipotetizaron que los pacientes hallados caídos tienen un riesgo alto de lesiones de cabeza y cuello y un riesgo bajo de lesiones en abdomen y pelvis, por lo que la TC AP o la FAST son de poco valor.


Métodos

Se efectuó una revisión retrospectiva del registro de trauma para todos los pacientes que se presentaron en el Cedars-Sinai Medical Center (un centro de trauma de nivel I), con diagnóstico de “encontrado caído”, entre el 1 de enero de 2004 y el 31 de diciembre de 2013. Se incluyeron a los pacientes de trauma con los siguientes mecanismos de lesión: inconsciencia, ”encontrado caído”, o estado mental alterado.

Después que se identificaron los pacientes en el registro de trauma, se revisaron los registros médicos electrónicos de todos ellos, para confirmar los datos demográficos y clínicos. Los datos extractados incluyeron: edad, sexo, ISS (Injury Severity Score), índice de Glasgow en la admisión (IG), AIS (Abbreviated Injury Scale) regional, imágenes abdominales, concentración de alcohol en sangre y panel para abuso de drogas (que chequea por opiáceos, cocaína, anfetamina, fenciclina y cannabinoides), y mortalidad.

El análisis inicial incluyó a 342 pacientes hallados caídos, en los que se consideró que tenían lesiones traumáticas. De esos pacientes, 188 no tenían ninguna imagen abdominal en la admisión, pero pudieron haber tenido otros estudios, tales como radiografías de tórax o pelvis, TC de cabeza, TC de cuello, TC de tórax o radiografías de las extremidades.

Aquellos pacientes que tuvieron imágenes abdominales en la admisión (n = 154) fueron estratificados en 3 grupos, de acuerdo con el tipo de imagen abdominal: sólo TC AP, sólo FAST o ambas (TC AP y FAST). La TC AP fue considerada positiva ante cualquier líquido libre, lesión de órgano sólido, lesión de víscera hueca, lesión vascular o fractura pelviana. Los resultados de las FAST fueron obtenidos de los antecedentes y documentación física, o del registro durante la realización del procedimiento. La FAST fue considerada positiva ante cualquier líquido libre, evidencia de lesión de órgano sólido, líquido pericárdico o falta de movimiento cardíaco.

El examen físico en la admisión, los hallazgos en las imágenes y los diagnósticos de egreso, fueron revisados para categorizar a los pacientes como de trauma o médicos. La categorización retrospectiva de los autores de diagnóstico de trauma o de condición médica, no refleja necesariamente como fueron evaluados inicialmente en el DE. Para señalar: el equipo quirúrgico de trauma evaluó a todos los 342 pacientes, de modo que todos los pacientes tuvieron una evaluación de trauma.

El resultado primario fue una lesión abdominal significativa, definida como un puntaje AIS para abdomen/pelvis ≥ 3, o lesión que requiere intervención quirúrgica. El resultado secundario fue la mortalidad debida a la lesión abdominal. Los datos fueron analizados para determinar si la imagen abdominal alteró el resultado primario o secundario. Las estadísticas descriptivas fueron resumidas utilizando porcentajes crudos, medias y desvíos estándar. La prueba de chi cuadrado de Pearson y la exacta de Fisher fueron usadas para comparar las diferencias en las proporciones para las variables categóricas. Las variables numéricas fueron resumidas mediante medias, con un valor de P < 0,05 considerado como significativo. Este estudio fue aprobado por el Institutional Review Board del Cedars-Sinai Medical Center.


Resultados

Durante el análisis del período de 10 años, se identificaron 342 pacientes hallados como caídos en la admisión al DE. La edad media fue de 46,5 ± 18,6 años, el 83% fueron masculinos y el IG medio al ingreso fue de 11,0 ± 4,0. De los 342 pacientes, 313 (92%) fueron testeados por alcohol en sangre y 189 (60%) tuvieron presencia de alcohol.

De aquellos con resultado positivo, 181 pacientes (96%) tenían un nivel de alcohol en sangre mayor de 0,08 g/dL y el  nivel medio de alcohol fue de 0,209 ± 0,2 g/dL. El ISS medio fue de 6,8 ± 9,1; 62 pacientes (18%) tuvieron un puntaje ISS ≥ 16 y 80 (23%) tuvieron un AIS para cabeza ≥ 3. El AIS medio para AP fue de 0,03 ± 0,24 y ningún paciente tuvo un AIS para AP ≥ 3. La duración media de la estadía en la unidad de cuidados intensivos (UCI) y en el hospital fue de 2,4 ± 4,4 días y 6,7 ± 15,9 días, respectivamente. La mortalidad global fue de 33 pacientes (10%).

De los 342 pacientes, 188 (55%) no tuvieron ninguna imagen abdominal, pero pudieron haber tenido otros estudios realizados, tales como TC de cabeza, TC de columna, TC de tórax y/o radiografías. Para esos pacientes, la estadía media en UCI y la hospitalaria fueron de 1,9 ± 4,1 días y de 6,4 ± 20,0 días, respectivamente, y la mortalidad fue de 12 (6%).

La mortalidad en esa población fue atribuida a lesión cerebral traumática (n = 8), infarto de miocardio (n = 3) y accidente cerebrovascular (n = 1). No se descubrió evidencia de lesión abdominal después de la evaluación inicial en el DE. Las imágenes abdominales fueron realizadas en 154 pacientes (45%): 88 (57%) tuvieron sólo una TC AP, 37 (24%) tuvieron sólo una FAST y 29 (19%) tuvieron tanto TC AP como FAST. Las tasas de mortalidad fueron de 8 (9%), 9 (24%) y 4 (14%), para esos grupos, respectivamente.

Se observó una TC AP positiva en 14 de 117 pacientes (12%), pero ningún paciente tuvo un AIS para AP ≥ 3. Cuando se compararon los pacientes con TC AP negativa con aquellos con estudios positivos, la duración de la estadía en UCI, en el hospital y la mortalidad, fueron similares.

La mayoría de las TC AP positivas fueron debidas a una pequeña cantidad de líquido libre en la pelvis o cerca del hígado o de los riñones. Tres pacientes tuvieron fracturas pelvianas y fueron manejados no operatoriamente. En un paciente se sospechó en la admisión que tenía una infección necrotizante de tejidos blandos, y la TC AP fue positiva para engrosamiento de la pared intestinal; la exploración reveló un intestino viable y el procedimiento fue categorizado como laparotomía negativa. Ese paciente fue sometido a debridamiento abdominal, pelviano y del flanco y finalmente falleció por sepsis.

Sólo 5 pacientes de 66 (8%) tuvieron una FAST positiva y ninguno tuvo una AIS para AP ≥ 3. Cuando se compararon los pacientes con FAST negativa con aquellos con hallazgos positivos, la duración de la estadía hospitalaria fue similar; la de la estadía en UCI fue más alta con una FAST negativa (3,2 ± 5,1 vs 2,0 ± 2,3 días; P = 0,01), y la mortalidad fue más alta con una FAST positiva (16% vs 60%; P = 0,02).

La mayoría de los pacientes (60%) tuvo líquido en el hiato de Morrison. Los diagnósticos atípicos, tales como ascitis y derrame pleural, también fueron consignados cuando la FAST fue considerada como positiva. Tres pacientes tuvieron ausencia de movimiento cardíaco en la FAST realizada en el DE, lo que sugiere que el estudio fue usado para confirmar la muerte. En 29 pacientes, se efectuó tanto la TC AP como la FAST y en 2 de ellos, ambas fueron positivas. Un paciente tenía una ascitis médicamente relacionada y el otro tenía un carcinoma de células renales en estadio 4 y requirió admisión por sangrado después de una biopsia hepática.

De los 342 pacientes, 186 (54%) fueron categorizados como de trauma y 156 (46%) como médicos, mediante la revisión del examen físico de ingreso, hallazgos en las imágenes o diagnósticos de egreso.  Esa categorización retrospectiva de diagnóstico de trauma o de condición médica no reflejó necesariamente cómo fueron categorizados inicialmente los pacientes en el DE.

La lesión en cabeza y cuello fue observada en 131 pacientes (70%) de trauma y 46 (25%) tuvieron una lesión traumática de cerebro. Las lesiones en la columna cervical fueron graves: fractura de C6 que ocasionó paraplejía y fractura de C4 que causó cuadriplejía. No se identificaron lesiones en la columna torácica o lumbar. De los 156 pacientes médicos, 96 (62) estaban intoxicados con alcohol o sustancias ilícitas.

La convulsión, sepsis, accidente cerebrovascular y alteración psiquiátrica, fueron responsables por la mayoría de los diagnósticos médicos.
La mortalidad global fue de 33 pacientes (10%), con 24 (73%) clasificados como de trauma y 9 (27%) como médicos. Las 24 muertes por trauma fueron atribuidas a traumatismo grave de cabeza (n = 16) o a paro cardíaco traumático en el DE (n = 8); las 9 muertes médicas se debieron a accidente cerebrovascular (n = 5) o sepsis (n = 4).


Discusión

El paciente hallado caído representa un desafío diagnóstico. La imposibilidad del paciente de brindar sus antecedentes, síntomas, o de localizar el dolor, hace difícil discernir a donde debería enfocarse la atención, particularmente en relación con la TC [1,13].

La decisión de obtener imágenes abdominales en la población de trauma parece estar bien fundada. La prevalencia de lesiones intraabdominales, para todos los pacientes con traumatismo cerrado que se presentan en un centro de trauma de nivel I o II, es del 13%, con un 4,7% requiriendo intervención quirúrgica [27-31].

Los pacientes que se presentan después de un mecanismo de lesión significativo y que están hemodinámicamente estables, sin señales visibles de traumatismo del tronco, tienen anomalías clínicamente significativas en el 7,1% de las TC AP. Una investigación adicional demuestra reducción de la mortalidad y de las complicaciones con una TC de cuerpo entero [20,31,32]. A pesar de ese apoyo para el uso aumentado de imágenes después del trauma, los datos de este trabajo sugieren que la población de pacientes hallados caídos representa un subgrupo único de pacientes en el DE, que no se beneficia con las imágenes abdominales.

Aunque los pacientes de trauma con mecanismos identificables de lesión tienen algoritmos de tratamiento, que incluyen recomendaciones para los estudios por imágenes [33-35], están faltando guías para las imágenes en los pacientes hallados caídos [36]. Además, las imágenes podrían causar demoras en el diagnóstico y tratamiento, en las condiciones con peligro para la vida.

Los autores compararon la TC AP con la FAST para determinar cuál de las modalidades de diagnóstico por imágenes era más apropiada en la población de los hallados caídos. Demostraron en su análisis que ninguno de los pacientes tuvo alguna lesión abdominal mayor, implicando que tanto la TC AP como la FAST fueron de valor limitado.

En aquellos que están críticamente lesionados, son comunes la lesión traumática cerebral y las fracturas de cara y cuello, por lo que es necesaria una rápida evaluación mediante las guías de ATLS (Advanced Trauma Life Support). Cuando es posible, deberían realizarse las TC de cabeza y cuello, debido a la alta frecuencia de trauma de cerebro, cara y cuello. También es esencial considerar tempranamente a los accidentes cerebrovasculares, a causa del alto riesgo de mortalidad relacionado y al beneficio potencial de la terapia trombolítica.

Este estudio consideró la utilidad de las imágenes abdominales durante la evaluación inicial en el DE. En un período de 10 años, la FAST añadió poco beneficio diagnóstico en los pacientes encontrados caídos. Aunque la FAST puede ser realizada rápidamente, a menudo el equipamiento apropiado no está disponible, o el estudio es usado con fines de enseñanza. La alta mortalidad y la naturaleza inestable de la población en estudio, deberían desalentar las demoras por la realización de la FAST, hasta que no se haya descartado el trauma de cabeza y cuello. Además, aun cuando la FAST fue positiva, no ocurrió una intervención relacionada, disminuyendo aún más su  valor.

Los resultados de este trabajo no excluyen que se les realice a los pacientes estudios por imágenes abdominales en algún momento durante su estadía hospitalaria, porque puede haber otras indicaciones para obtenerlos que puedan ayudar a guiar el manejo. Se recomienda descartar las lesiones con mayor riesgo de vida, como aquellas de cabeza y cuello, con las imágenes iniciales.

En consecuencia, en un paciente con una fractura pelviana hallada en una radiografía de pelvis, una TC AP puede estar indicada en un tiempo posterior, aunque sólo sea para caracterizar mejor la lesión. En la población de pacientes encontrados caídos en este estudio, aquellos que tuvieron fracturas pelvianas no tuvieron asociadas lesiones serias intraabdominales y todos fueron manejados no operatoriamente.

El objetivo de este trabajo fue guiar los estudios por imágenes emergentes para la población de pacientes encontrados caídos. La TC AP y la ecografía FAST pueden guiar la admisión a un nivel más alto de atención médica, el momento de anticoagulación, radiología intervencionista para una hemorragia, y otras decisiones de manejo.

Dado que en medicina no existen certezas y las pruebas son ordenadas basados en la probabilidad de su utilidad, este estudio guía a los profesionales de la atención de la salud sobre la utilidad de la TC AP o de la FAST, cuando un paciente encontrado caído llega al DE. Aunque puede haber una instancia en la que un paciente hallado caído tenga una lesión que requiere una intervención quirúrgica, basado en una TC AP o una FAST, los datos de este trabajo indican que las chances son bajas.

Los pacientes encontrados caídos en este estudio tuvieron probabilidad de ser testeados para alcohol en sangre (92%) y el alcohol estuvo presente en la mayoría de los testeados (60%). Aunque la falta de respuesta puede deberse en parte a la intoxicación alcohólica [37], la alta mortalidad es esa población requiere vigilancia para buscar otros diagnósticos. Una lesión mayor o una enfermedad grave deben ser descartadas en los pacientes intoxicados hallados caídos y, dada la alta tasa de lesiones de cabeza y cuello, está indicada una TC de cabeza y cuello.

Este estudio tienevarias limitaciones, así como oportunidades para una mayor investigación. Dado que se trata de una revisión de una única institución, puede haber preferencias institucionales o de los proveedores que afecten la decisión de realizar estudios por imágenes abdominales, y es difícil sacar una conclusión definitiva de 342 pacientes sobre un período de 10 años.

Es importante destacar que el número de pacientes que tuvieron un AIS para AP ≥ 3, fue cero. Hubo también limitaciones en la recolección de datos, debido a la extracción retrospectiva desde un registro de trauma y de los registros médicos electrónicos. Los datos perdidos o fuera de rango fueron reconciliados mediante la revisión de ambas fuentes. Los pacientes analizados fueron identificados, consultando en el registro de trauma por “encontrado caído”, lo que incluyó los diagnósticos de inconsciencia, “encontrado caído” o estado mental alterado. El objetivo fue brindar una guía sobre la utilidad de la TC AP  y/o FAST en el paciente indiferenciado hallado caído, aunque eso pudiera deberse a trauma o condición médica. Si aquellos con lesiones traumáticas fueran analizados separadamente, el ISS, porcentaje de ISS ≥ 16, y puntajes AIS de sitios específicos, podrían ser más altos.

La conclusión de los autores sigue siendo que la TC AP y la FAST tienen poco valor en la población de pacientes encontrados caídos, y que su obtención puede demorar el tratamiento del traumatismo de cabeza y cuello. En algunos casos, los pacientes murieron en el DE antes de que se les efectuaran estudios abdominales, lo que pudo haber revelado una lesión significativa.

Tres pacientes que fallecieron en el DE tuvieron un examen clínico documentado sobre trauma de abdomen o pelvis, pero no se les realizó un estudio por imágenes para confirmar el diagnóstico. Las imágenes abdominales podrían no haber alterado el resultado para esos pacientes. Aún con esas limitaciones, los hallazgos de este trabajo sugieren que es improbable que la TC AP y la FAST encuentren lesiones abdominales graves, en la población de pacientes hallados caídos que se presentan con lesiones factibles de sobrevida.

A pesar del apoyo para el uso cada vez más frecuente de las imágenes en los pacientes de trauma, estos datos sugieren que la población de los encontrados caídos, representa un subgrupo único de pacientes, que no se beneficia con los estudios abdominales extensos. Los autores recomiendan que la evaluación radiológica debiera proceder con radiografías simples de tórax y pelvis y TC expedita de cabeza y cuello, aunque estimulan una mayor investigación para establecer las guías para imágenes, en la evaluación de los pacientes de trauma encontrados caídos.


Conclusiones

Aunque los pacientes encontrados caídos tienen una alta mortalidad, las lesiones abdominales identificadas en la TC AP o en la FAST son raras e improbablemente alteren su atención. La TC AP o la FAST en esos pacientes tienen limitado valor. Los esfuerzos deberían enfocarse en la rápida identificación y tratamiento de otras causas de mortalidad, especialmente el traumatismo sobre la cabeza y el cuello, o sobre diagnósticos médicos, tales como un accidente cerebrovascular o sepsis.

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Los carbohidratos más peligrosos que las grasas

de Administrador TTE - jueves, 7 de septiembre de 2017, 03:00
 

Conclusiones del estudio PURE en 5 continentes

Los carbohidratos más peligrosos que las grasas

Un estudio sobre la dieta en 18 países de 5 continentes con seguimiento de 7 años encuentra que los carbohidratos se asocian a mayor mortalidad que las grasas

Un gran estudio realizado en 18 países podría transformar las ideas actuales sobre la nutrición.

La nueva investigación sugiere que no es la grasa de la dieta lo que aumenta el riesgo de muerte prematura, sino que los carbohidratos en exceso, sobre todo los carbohidratos refinados y procesados, podrían ser el verdadero culpable.

La investigación también encontró que comer frutas, verduras y legumbres puede reducir el riesgo de morir de forma prematura. Pero tres o cuatro porciones al día parecieron ser bastantes. Las porciones adicionales no parecieron ofrecer un mayor beneficio.

¿Qué quiere decir todo esto para usted?

Comerse una hamburguesa con queso no es malo, y añadir lechuga y tomate sigue siendo bueno, pero un exceso de pan de harina blanca para la hamburguesa podría aumentar su riesgo de morir de forma prematura.

Las personas con una ingesta alta de grasa (más o menos un 35 por ciento de la dieta diaria) tenían un riesgo de muerte prematura un 23 por ciento más bajo, y un riesgo de accidente cerebrovascular un 18 por ciento más bajo, frente a las personas que menos grasa comían, señaló la autora líder, Mahshid Dehghan, investigadora en el Instituto de Investigación sobre la Salud de la Población de la Universidad de McMaster, en Ontario.

Los investigadores también anotaron que una ingesta muy baja de grasas saturadas (de menos del 3 por ciento de la dieta diaria) se asoció con un riesgo más alto de muerte en el estudio, en comparación con las dietas que contenían hasta un 13 por ciento diario.

Al mismo tiempo, las dietas ricas en carbohidratos (que contenían en promedio un 77 por ciento de carbohidratos) se asociaron con un aumento del 28 por ciento en el riesgo de muerte, frente a las dietas bajas en carbohidratos, señaló Dehghan.

"El estudio mostró que al contrario de lo que popularmente se cree, un mayor consumo de grasas en la dieta se asocia con un riesgo más bajo de morir", dijo Dehghan.

"No encontramos evidencias de que por debajo de un 10 por ciento de energía a partir de la grasa saturada sea beneficioso, y reducir por debajo de un 7 por ciento podría incluso resultar nocivo. Unas cantidades moderadas, sobre todo acompañadas de una ingesta más baja de carbohidratos, probablemente sean lo óptimo", planteó.

Esos resultados sugieren que las principales organizaciones de la salud quizá deban replantear sus directrices dietéticas, anotó Dehghan.

Pero no todo el mundo está listo para descartar las directrices dietéticas actuales.

El Dr. Christopher Ramsden es investigador clínico en el Instituto Nacional Sobre el Envejecimiento de EE. UU. "Se necesita mucha más información. Hicieron un gran trabajo y sacarán mucha más información durante años, pero es difícil en este momento convertirlo en recomendaciones sobre la comida", comentó.

"De verdad resalta la necesidad de ensayos aleatorios controlados bien diseñados para responder a algunas de esas preguntas", añadió Ramsden.

Los investigadores anotaron que su estudio no observó los tipos específicos de alimentos de los cuales se derivaban los nutrientes. Y Bethany O'Dea dijo que eso constituye "un fallo importante desde un punto de vista la nutrición". O'Dea es dietista cardiotorácica en el Hospital Lenox Hill, en la ciudad de Nueva York.

Pero no renuncie a las frutas, verduras y legumbres, que siguen siendo buenas

"Por ejemplo, comer un carbohidrato saludable como una manzana tiene una nutrición más densa, y es mejor para uno, que comerse una bolsa de papitas fritas", dijo O'Dea.

"El estudio tampoco tomó en cuenta las grasas trans, y muchas evidencias apuntan a que son malsanas y contribuyen a la enfermedad cardiovascular", apuntó.

Las directrices globales actuales recomiendan que de un 50 a un 65 por ciento de las calorías diarias de una persona provengan de los carbohidratos, y menos de un 10 por ciento de las grasas saturadas, dijeron los investigadores.

Dehghan sugirió que "las mejores dietas incluyen carbohidratos y grasas en equilibrio, con más o menos entre un 50 y un 55 por ciento de carbohidratos y un 35 por ciento de grasas en total, incluyendo tanto las grasas saturadas como las insaturadas".

Todos los alimentos contienen tres macronutrientes principales que son esenciales para la vida: grasas, carbohidratos y proteínas. Las cantidades óptimas que una persona debe comer han sido tema de debate durante décadas, y a lo largo del tiempo el péndulo ha cambiado de las dietas bajas en grasas a las dietas bajas en carbohidratos.

En este estudio, Dehghan y sus colaboradores siguieron la dieta y la salud de más de 135,000 personas, de 35 a 70 años, de 18 países de todo el mundo, para obtener una perspectiva global sobre los efectos de la dieta en la salud.

Los participantes ofrecieron información detallada sobre su estatus socioeconómico, estilo de vida, historial médico y salud actual. También completaron un cuestionario sobre su dieta regular, lo que los investigadores utilizaron para calcular sus calorías diarias a partir de las grasas, los carbohidratos y las proteínas.

El equipo de investigación siguió entonces la salud de los participantes durante un promedio de siete años, con visitas de seguimiento al menos cada tres años.

Los investigadores encontraron que las dietas ricas en carbohidratos eran comunes: más de la mitad de las personas derivaban un 70 por ciento de sus calorías diarias de los carbohidratos.

Las dietas ricas en carbohidratos se han vinculado con aumentos tanto en el colesterol en la sangre como en los componentes químicos del colesterol, aclaró Dehghan.

Mientras los expertos siguen discutiendo sobre cuál es la mejor dieta, ¿qué debe usted comer?

O'Dea dijo que "la dieta debe consistir en carbohidratos saludables, proteína magra, y bastantes frutas y verduras. Recuerde evitar los refrigerios procesados que contengan grasas trans y saturadas, y elija una fuente de carbohidratos saludables".

El estudio fue presentado el martes en la reunión anual de la Sociedad Europea de Cardiología (European Society of Cardiology), en Barcelona, España. La investigación aparece como dos estudios en la edición en línea del 29 de agosto de la revista The Lancet.

 

FUENTES: 

Mahshid Dehghan, Ph.D., investigator, Population Health Research Institute, McMaster University, Ontario; Christopher Ramsden, M.D., clinical investigator, U.S. National Institute on Aging; Bethany O'Dea, R.D., cardiothoracic dietitian, Lenox Hill Hospital, New York City; Aug. 29, 2017, presentation, European Society of Cardiology meeting, Barcelona; Aug. 29, 2017, The Lancet

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Los niños afganos privados de educación hablan de sus miedos más profundos

de Administrador TTE - jueves, 30 de marzo de 2017, 02:54
 

Lina, de 12 años, es una niña del noreste de Afganistán y forma parte de los 3.7 millones de jóvenes que no podrán recibir educación por el aumento de la violencia y la pobreza. Credit: Fahim Abed

Los niños afganos privados de educación hablan de sus miedos más profundos

por 

Ya inició una nueva temporada escolar en Afganistán pero 3,7 millones de niños y niñas no podrán asistir por el aumento de la violencia, los desplazamientos y la pobreza.

Se prevé que este año se incremente esa cantidad —que representa casi uno de cada tres niños afganos en edad escolar— puesto que la violencia entre las fuerzas armadas y los talibanes se ha intensificado, además de que Pakistán ha implementado la deportación de los refugiados afganos, según informes de Save the Children.

‘Me encantaba ir a la escuela, pero no nos alcanza’

Lina, de 12 años, es de la provincia de Kapisa, en el noreste de Afganistán; sin embargo, hace siete años sus familiares fueron desplazados debido a los enfrentamientos. Ella vive en un campo de refugiados en Kabul. Fue a la escuela durante tres años antes de que la sacaran.

Me gustaba mucho ir a la escuela, pero no tenemos suficiente dinero para comprar cuadernos y otros útiles. Nuestros parientes están enojados con nosotros por dejar la escuela, pero sin cuadernos no era posible estudiar ni hacer tarea.

Si no voy a la escuela, no seré nada en el futuro; si voy a la escuela, puedo convertirme en doctora. Quiero ser doctora.

Aquí vivimos en tiendas de campaña, tenemos dos. Yo duermo con mis cinco hermanos y hermanas en una, y mi padre, mi madre y dos hermanas pequeñas duermen en la otra.

Desayunamos las sobras de la cena del día anterior, si quedan. Si no, comemos pan y té. Después de desayunar, traigo agua del pozo que está a una hora de camino a pie. Conseguir agua potable para nuestra casa es mi responsabilidad; traigo agua en una carretilla, en estos pequeños barriles, dos o tres veces al día. También recolecto pequeños pedazos de madera y plástico para quemarlos y calentar nuestra casa.

‘Si vas a la escuela, tendrás un buen futuro’

 

Credit: Khalid Alokozay

Zahid, de ocho años, es de Srukh Rod, un distrito al este de la provincia Nangarhar. Él y sus hermanos ayudan a su padre a recolectar restos de metal en Jalalabad, una ciudad cercana.

Toda mi familia duerme en un cuarto que rentamos por 25 dólares mensuales. Después de levantarme, me lavo la cara y desayuno té y pan; después tomo mi costal y me voy al mercado.

Durante el día, recojo restos de metal, madera y papel. A la hora del almuerzo, espero frente a una panadería donde el panadero o alguien más me obsequia un trozo de pan que comparto con mi amigo o mi primo.

Vendemos lo que recolectamos durante el día por 20 centavos, después llevo el dinero a casa y compramos té, azúcar o algo más. Lo máximo que gano en un día son 50 centavos.

No voy a la escuela porque no tenemos dinero para pagar los gastos escolares. Los 20 centavos que gano son para comprar azúcar y té.

Mis parientes y amigos van a la escuela, y cuando los veo me dan ganas de ir y estudiar. Si vas a la escuela, tendrás un buen futuro. Si no vas, no.

‘Si mi padre estuviera vivo, no tendría que pasar el día en el mercado’

 

Credit: Raqibullah

Raqibullah, de 12 años, es de un pueblo a las afueras de Tirin Kot, una ciudad en la provincia Oruzgan, al sur de Afganistán. Su padre murió hace año y medio tras el estallido de un aparato explosivo improvisado. Después, Raqibullah se mudó a Tirin Kot.

Cuando estaba en el pueblo, iba a la escuela, pero ya no hay escuelas allá. Solo estudié hasta cuarto año pero puedo leer y escribir.

Ahora vendo dulces en un carrito para alimentar a mis hermanos. Tengo tres hermanos y tres hermanas y todos vivimos juntos. Mi hermano mayor tiene 14 años y la más joven de nuestra familia es mi hermana de 4 años. Mi hermano mayor también trabaja conmigo.

Si mi padre estuviera vivo, no tendría que pasar el día en el mercado.

Mis primos aún viven en el pueblo donde ya no hay escuela; pero aquí los niños del barrio van a escuelas privadas y públicas. Cuando veo a los niños que van a la escuela, siento que yo también debería ir. Sin embargo, tengo que ganar dinero para poder alimentar a mi familia y pagar la renta.

‘Mis dos hermanos están solos’

 

Credit: Zahra Nader

Bakhti, de 13 años, es de la ciudad norteña de Mazar-i-Sharif. Su madre murió de hepatitis B hace tres años. Su padre, que trabaja como jornalero en Irán, la dejó a ella y a sus hermanos pequeños con su tío en Kabul.

Me levanto a las seis de la mañana. Después de desayunar, hago los quehaceres de la casa: limpiar, barrer dentro y fuera, lavar los platos. Si una alfombra está en proceso, entonces tengo que ayudar a tejerla.

Por cada alfombra, gano más o menos 80 centavos de propina. El resto del dinero va para los gastos de la casa. La última vez que me dieron los 80 centavos me compré un peine y medias para mis hermanos.

Cuando vivía en Mazar, estudié hasta el cuarto año. Cuando nos mudamos a Kabul, fui a la escuela por casi tres meses, pero lo dejé. Las clases no eran como las que tomaba en Mazar. Los estudiantes no se portaban bien, eran muy violentos. Me apodaron la “niña rara”.

También dejé de ir porque mis dos hermanos se quedaban solos. Tengo miedo de que se pierdan, así que tengo que quedarme y cuidarlos. Si mi madre estuviera con nosotros, yo estudiaría; pero ya no puedo.

Mis primos van a la escuela. Los que van a la escuela se ven bien. También quiero ir a la escuela, pero no va a suceder.

‘Soy feliz cuando llega la noche’

 

Credit: Imamuddin

Imamuddin, de 15 años, es del distrito Charchino en la provincia Oruzgan. Después de intensas peleas en el distrito, que ahora es controlado por los talibanes, su padre se llevó a la mitad de la familia a Tirin Kot.

Estudié hasta quinto año en nuestro distrito, pero las escuelas cerraron hace un año por los enfrentamientos, y ahora los talibanes controlan nuestro pueblo. Había peleas todos los días, ni siquiera podíamos salir de casa.

Mi madre y mis cinco hermanas aún están en el distrito; estamos tratando de traerlas lo antes posible. Vivimos en una casa rentada de tres cuartos y pagamos de renta más o menos 60 dólares al mes.

Mi padre, mis dos hermanos y yo compartimos un cuarto. Es invierno y para calentar un solo cuarto se necesita mucha madera.

Mi vida aquí es difícil porque no hago nada. Estoy muy aburrido. Me alegro cuando anochece porque finalmente puedo dormir.

De verdad quiero convertirme en doctor y ayudar a la gente. Le he pedido a mi padre que me mande a clases de inglés en Tirin Kot, pero no le alcanza para pagar las cuotas. Estudio con mis libros viejos de la escuela, pero ya he completado cada libro varias veces.

Quizá comience a trabajar o nos mudemos a otra provincia donde podamos encontrar una mejor vida. Estoy preocupado por mi futuro y mi educación. La vida era buena en el distrito: teníamos tierra y orquídeas, escuelas y compañeros de clase… pero aquí no conocemos a nadie. Los enfrentamientos nos han quitado todo.